Volverán los aeropuertos con su acontecer derramado con bullicios envueltos en la esterilidad plástica de las maletas. El panel apremiante con sus letras enarbolando volteretas hasta detenerse en la fecundidad exacta de la amargura. Y esta melancolía asumida, de cola larga, en mi artesanal oficio de claudicar. Se marcan los destinos, todos huídas a ninguna parte, ciudades restos de naufragios de lagar; lugares fecundos en la ira. Nunca tú. Tal vez sólo las cajas donde se acumulan los juguetes rotos. Las tinajas huecas donde se alojaron con cierta frecuencia tus sábanas. Sólo el agua amarga. La dicha del animal marcado. El recato y la humildad. Perder pie. Besarte un párpado. Dejar manar la dulce querida bendita conocida inaguantable herida de perderte.

Comentarios

Mandarina ha dicho que…
Y yo, y yo también un montón de todo eso.

Tengo hilo azul, querido cronopio, si me necesitas solo tienes que silbar.

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